Dicen por ahí que en un nuevo intento fallido, la dirigencia local de Morena organizó un evento en el que pretendía mostrar la unidad del partido en la alcaldía Cuauhtémoc, pero fiel a su costumbre, terminó por generar más división ¡plop!
Y es que la semana pasada, los flamantes operadores de la 4T chilanga, o sea Sebastián Ramírez y Tomás Pliego, convocaron a todos los liderazgos de esa demarcación para cerrar filas de cara a la elección constitucional del 2 de junio próximo. ¡Según, según!
Pues resulta que se les ocurrió meter en un salón de la colonia Juárez, a Dolores Padierna, Catalina Monreal, Temístocles Villanueva, Dunia Ludlow, Manuel Oropeza y tantos líderes vecinales más, ¡que no se pueden ni ver! Y están dispuestos a resistir en sus aspiraciones aunque les quemen los pies. ¡Auch!
Nos cuentan Off The Record, que de manera sistemática, es decir, burda, Tomás Pliego tomó la batuta del evento (ante la inasistencia de Sebastián) para tratar de levantarle la mano a la hija de Ricardo Monreal, encendiendo en automático, el malestar de los presentes.
Al grito de: “¡no a la imposición, no a la imposición!”, los grupos territoriales ahogaron los gritos de Pliego, quien con los ojos desorbitados y a manotazo limpio pedía orden y cierre de filas. ¡Ay ajá!
Cuentan los que saben, que el único que pudo poner un poco de orden, cual extintor humano, fue el diputado local Temístocles Villanueva, quien dijo que la encuesta se debe hacer valer y alzarle la mano a quien gane; sea Catalina o la misma Dolores Padierna.
Algunos de los presentes afirmaron que todo indica que el legislador es el único que puede garantizar la unidad de los presentes, pero que fiel a su costumbre, Monreal ponderará el crecimiento familiar, aunque a la postre le traiga complicaciones.
Por eso desde ya, se prevé un escenario complicado en esa demarcación, pues, todo indica que con esa decisión hasta las curules en cuestión están en riesgo y ya fueron ofrecidas a Dolores, quien insiste en llegar a la encuesta, por eso todos ven que Morena llegará como un partido muy partido ¡glup!
Al bajar los ánimos, gracias a la intervención de Temis, se tomaron la foto de “unidad”, con lo cual Tomás presume que logró la tarea encomendada: ¡doblar a todos!
Ahora sí que, como decía el desaparecido maestro de la fotografía Ansel Adams: “no hay nada peor que la imagen nítida de un concepto difuso”