Dicen por ahí que la oficina del dirigente de Morena, en la CDMX, Sebastián Ramírez, está como toda área de trabajo que se respeta, llena de miles y miles de ¿docu-qué? Ah, no perdón… quise decir de ¡fotos!
Y es que ante cualquier pleito entre las tribus (que no son tribus) de Movimiento Regeneración Nacional, el flamante líder chilango, opta por realizar una reunión entre los agraviados para una rigurosa sesión de fotografías ¡WTF!
Y no está mal, desde su perspectiva, pues los que lo conocen cuentan entre los radiopasillos que cada vez que la virtual candidata presidencial, Claudia Sheinbaum le pide cuentas de la ciudad, el Sebas saca su dispositivo móvil para demostrarle que ya resolvió los conflictos internos donde sólo se ven caras sonrientes.
Nos cuentan Off The Record, que así también pasó con las recientes reuniones de los grupos territoriales de las alcaldías Azcapotzalco, Gustavo A Madero y Tlalpan, donde todos esperaban tener claridad de quién será el o la candidata a cada una de estas demarcaciones, y por su puesto, los premios de consolación.
Pero no, solo los citó para escuchar sus inquietudes respecto a la campaña presidencial y los compromisos que ahí deben asumir; respecto a las candidaturas sólo les dijo que se realizaron mediciones que en su momento les darán a conocer.
Mientras tanto, los citados, en calidad de rivales se veían cuál perros rabiosos, al tiempo que Sebastián abría paso a la serie de fotos donde todos, sí o sí, deben salir sonrientes y tarareando “¡unidad, unidad!”.
Como si se tratara de una estrategia impulsada por el PAN, PRI y PRD, las reuniones de Morena con los liderazgos —que casi se matan en las calles— acaban con un murmullo que dice así: “si a mí no me dan algo bueno será una campaña de brazos caídos” ¡glup!
Así que si el 2 de junio morena no levanta nada en la ciudad, Ramírez tendrá un álbum de fotos hasta musicalizado del chambón que se aventó.