Dicen por ahí que la posible anulación de la elección en las alcaldías Cuauhtémoc y Álvaro Obregón son la cereza en el pastel que en Palacio Nacional esperaban.
Y es que más allá de pensar en el PRIANRD, el conflicto abre la posibilidad de disminuir a los rebeldes de la 4T, que tanto dolor de cabeza le les han dado.
Basta recordar que en caso de una segunda vuelta en la Cuauhtémoc, Ricardo Monreal y su hija se podrían adueñar del bastión que solo sirvió para combatir las aspiraciones de Claudia Sheinbaum a la jefatura de Gobierno.
Mientras que la alcaldía Álvaro Obregón quedó en manos de Marcelo Ebrard, mediante su pupilo Javier López Casarín, quien quedaría fuera de la jugada si le anulan el triunfo
Nos cuentan Off The Record que en Palacio Nacional sí estudian la posibilidad de intervenir, como solo ellos lo saben hacer, para que la Cuauhtémoc se quede como está y que sea la Álvaro Obregón la que cambie de timón.
Dicen los que saben, que de esta forma Morena quedaría bien con la ciudadanía respetando el triunfo de Alessandra Rojo de La Vega y victimizándose con la caída de Casarín; así descarrilarían tanto a MEC como a Monreal ¿será?
Pero en radio pasillo también se murmura que el papel de Marcelo sí ha dado frutos y que la salida de Casarín podría ser impulsada ¡por él mismo!, ya que aún no toma protesta y Javiercito ya perdió el piso , al grado de plantar en diversas ocasiones a los marcelistas más férreos ¡Ups!
De ser así, la negociación se volvería tersa con la oposición: Morena les devuelve la Cuauhtémoc a cambio de que la oposición no meta las manos en una segunda vuelta en Álvaro Obregón.
¡Hagan sus apuestas!
