El diputado federal de Morena, Armando Corona Arvizu, presentó una iniciativa de ley en San Lázaro para darle marco legal a la disputa de las mascotas en los divorcios.
El legislador dijo que es imprescindible clarificar el derecho de la tutela de las animales de compañía, debido a que en la actualidad forman parte indispensable de las familias y la estabilidad emocional de sus integrantes.
La propuesta consiste en adicionar el artículo 284 Bis al Código Civil Federal, la cual incorpora la figura de Tutela de Mascotas en los casos de divorcio, estableciendo lineamientos para que los jueces puedan evaluar las condiciones más favorables para el bienestar del animal.
Tras enfatizar que el vínculo de las personas y los animales ha cambiado significativamente en los últimos años, es necesario legislar en la materia para el bienestar de las familias fracturadas por un divorcio.
“Ya no son vistas simplemente como animales de compañía o propiedad, sino como seres que forman parte integral de la vida familiar y emocional de sus dueños”.
“Este cambio de paradigma ha generado un creciente reconocimiento social y jurídico de que las mascotas tienen necesidades emocionales y físicas, y que la relación con sus cuidadores tiene una profundidad similar a la de otros lazos familiares”.
“En la actualidad, la ley trata a los animales como bienes patrimoniales, carentes de autonomía y valor afectivo, lo que crea conflictos legales y emocionales, cuando una pareja decide disolver el matrimonio”
Diputado, promovente, Armando Corona, Arvizu
“Durante este proceso, las mascotas son tratadas en el mismo ámbito de los bienes materiales, lo que ignora tanto el bienestar animal como la relación emocional que existe entre el animal y sus cuidadores”.
Corona Arvizu explicó que esta realidad ya se hace valer en países como España, Francia, Estados Unidos y Canadá, donde se han adoptado leyes que consideran el bienestar de las mascotas en los procesos de divorcio, incluyendo aspectos de tutela y régimen de visitas.
“Una mascota no es simplemente un objeto, sino un ser vivo que requiere de cuidados, estabilidad y seguridad”, aseguró.
La propuesta contempla:
Relación de afecto y apego: las mascotas, en muchas ocasiones, desarrollan un vínculo emocional sólido con alguno o ambos de los cónyuges. Al igual que en los casos de custodia de menores, es fundamental valorar con quién ha tenido un mayor apego y en qué entorno emocional podría mantenerse esa relación de forma saludable.
Estabilidad del entorno: La estabilidad es clave para el bienestar de cualquier animal. Durante un proceso de divorcio, los cambios en el hogar pueden ser estresantes tanto para las personas como para las mascotas. Este criterio permitirá al juez determinar el entorno más adecuado y seguro para el animal, considerando cuál de los dos cónyuges puede ofrecerle un entorno estable y predecible.
Capacidad económica y de cuidado: Al igual que con otras responsabilidades familiares, el cuidado de una mascota implica una serie de gastos y atenciones que van desde su alimentación hasta el acceso a atención veterinaria y recreación. Este factor permitirá valorar quién de los cónyuges tiene la capacidad económica y la disposición para cubrir las necesidades de la mascota.
Por ello la iniciativa contempla, además, la posibilidad de establecer un régimen de convivencia, en caso de que el juez considere que es lo mejor para el animal.