Dicen por ahí que ahora sí, la fiesta morenista se ¡descontroló!
En plena víspera de Noche Buena pasaron de las sonrisas fingidas y patadas bajo la mesa a los empujones e insultos.
Pues resulta que la disputa entre los “duros” (Claristas) y los “puros”, que en realidad son Claudistas, tiene su epicentro en la hermana República de Iztapalapa.

Y como no, si la denominada “Joya de la Corona” concentra más de dos millones de votos y es símbolo de gobernabilidad en la ciudad, lo cual la hace de suma importancia entre ambos bandos.
Nos cuenta Off The Record, que el acuerdo de la virtual candidata presidencial, Claudia Sheinbaum y la dirigencia nacional de Morena para que sea Aleida Alavez la próxima alcaldesa de esa demarcación, en sustitución de Clara Brugada, se complicó.
Dicen los que saben, que ya había un acuerdo para dar a conocer la decisión, pero la maquinaria comandada por Clara Brugada ya dio luces que no estaba muerta; solo andaba de parranda. ¡Zas!

Por eso ayer 16 de diciembre, Aleida, en su papel de cuasi coordinadora, convocó a todos los liderazgos de Iztapalapa para firmar un acuerdo de unidad, al que solo acudieron los claudistas (Arturo Santana, Ana Karina Rojo, las legisladoras locales Marisela Zùñiga, Esperanza Villalobos e Indalí Pardillo, así como el magistrado Rufino H. León y la exdiputada local Rebeca Peralta.
Pero… como viejos lobos de mar, “Clarita” y sus huestes leyeron la jugada como la antesala de un albazo, por lo que instruyó a sus precandidatos Martha Ávila y al senador Gabriel García Hernández no atender la convocatoria de sus adversarios.
Para todos es sabido, que con esta acción comienza la verdadera batalla entre claudistas y claristas, pues es un franco desafío a los deseos de Sheinbaum Pardo y al mismo tiempo un manotazo de la coordinadora de la CDMX. Así que saquen las palomitas que el show acaba de empezar ¡glup!