Dicen por ahí que en Palacio Nacional la cosa está que arde después de que el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, recibió las últimas encuestas de la Ciudad de México.
Nos cuentan Off The Record, que tras ver que de las siete alcaldías que gobierna Morena solo tres están seguras, dos apretadas y ¡dos más perdidas!, el famoso cabecita de algodón estalló en cólera.
Resulta que “el preciso” estaba tan encabritado que mandó citar a los dos “caciques” que tienen sus alcaldías completamente abandonadas a 23 días de la jornada electoral: Armando Quintero y José Carlos Acosta de Iztacalco y Xochimilco, respectivamente.
En la reunión, que se realizó en Palacio Nacional, la semana pasada, Andrés Manuel, los acusó de abandonar el proyecto transformador del país al grado de dejar perder sus alcaldías, por lo que los emplazo a ganar las elecciones si o sí, el próximo 2 de junio.
Dicen los que saben, que los dos alcaldes en cuestión se deslindaron de la debacle en esas dos demarcaciones y señalaron como culpable a una persona cuyo nombre comienza con Clau y termina con día… ¡toing!
Y es que tanto Quintero como Acosta no perdieron el tiempo en asegurar que las alcaldías se están perdiendo por los caprichos de la candidata presidencial de “imponer candidatas poco conocidas”.
Fue entonces que el oriundo de Macuspana, llamó a Sheinbaum en ese mismo instante para meterle una regañada marca ACME y emplazarla a que no se pierda una sola de las alcaldías que gobiernan y garantizar hasta el triunfo de Clara Brugada.
Desde entonces todos hablan de unidad, aunque por debajo de la mesa se agarren a patadas, mientras que en sus visitas territoriales, solo hablen a favor de los candidatos a fines a su tribu, que según no es tribu. ¡Plop!
La gran pregunta es ¿dónde quedarán esos caciques si sus alcaldías se pierden?…