Querida Contralora Nashieli:

Te conozco desde hace muchos años y sé de tu capacidad, tu ética y tu amor por esta ciudad que tantas veces nos ha puesto a prueba.

Hoy tomas protesta para un cargo que no sólo exige experiencia sino también carácter. Porque la Contraloría no está para acompañar al poder sino para vigilarlo, no para aplaudir sino para garantizar que la ley y la justicia caminen del mismo lado que la ciudadanía.

No será la primera vez que defiendas a las y los capitalinos; sin embargo, en esta ocasión no serán recomendaciones las que emitas, sino que supervisarás el cumplimiento de la ley por parte de los servidores públicos, sabemos que encontrarásirregularidades y, en caso de ser necesario, denunciarás, estoy segura, actos vanos y que participarás en la imposición de sanciones para resarcir el daño al patrimonio público. 

Porque el patrimonio afectado no es de los funcionarios y servidores públicos sino de la gente. De las niñas y niños, de los pacientes de clinicas familiares y hospitales generales, del peatón y del deportista que quiere parques seguros, limpios y verdes.

Te escribo con la alegría de saberte ahí, en un lugar donde tantas veces faltaron miradas limpias, pero también te escribo con la esperanza de que tu presencia signifique un nuevo aire; uno donde la transparencia deje de ser discurso y se vuelva práctica cotidiana, donde la rendición de cuentas no sea castigo sino compromiso.

La Ciudad de México necesita servidoras públicas que no teman mirar de frente, que no teman decir “no”, y que recuerden que cada peso público viene del esfuerzo de millones

Te deseo fortaleza, serenidad y, sobre todo, fidelidad a los principios que te trajeron hasta aquí. Que tu firma, a partir de ahora, siga representando lo que siempre has defendido: la confianza de una ciudadanía que aún cree que las cosas pueden hacerse bien.

 

Con respeto y esperanza, una ciudadana que confía en ti.

 

Polimnia Romana