Un comando irrumpió y desató una balacera en una sala de conciertos en Rusia, el cual dejó a decenas de personas muertas y heridas.
El ataque ocurrió este viernes 22 de marzo, en el centro comercial Crocus City Hall, ubicado en la ciudad de Krasnogorsk, la cual está localizada en la periferia de Moscú.
De acuerdo con las autoridades, el brutal ataque estuvo orquestado por al menos 20 sujetos que portaban armas automáticas, donde además de la balacera provocaron una explosión que produjo un enorme incendio que alertó a los servicios de emergencia.
A través de redes sociales se difundieron varios videos, uno de ellos muestra el momento exacto en el que los sujetos irrumpieron en el sitio con armas largas disparando repetidamente contra civiles que gritaban, incluidas mujeres, quienes intentaban resguardarse debajo de lo que parecía un cartel de entrada al “Crocus City Hall”.
La policía informó que 62 personas fallecieron y otras 145 resultaron heridas, de las cuales más de la mitad se encuentran graves, por lo que este evento es considerado el ataque terrorista más mortífero en décadas en Moscú.
“Hospitalizamos a 145 personas, cinco de ellas son niños. Un niño está en estado grave”, informó el ministro de Salud ruso, Mikhail Murashko.
Cabe señalar que el grupo terrorista ISIS asumió la responsabilidad de este atentado, lo cual fue a través de un breve comunicado en Telegram. Sin embargo, las autoridades rusas aún continúan investigando.
“Los combatientes del Estado Islámico atacaron una gran agrupación de cristianos en la ciudad de Krasnogorsk, en las afueras de la capital rusa, Moscú, y mataron e hirieron a cientos de personas y causaron una gran destrucción en el lugar antes de retirarse a sus bases de manera segura”, fue el mensaje que publicó la agencia Amaq, órgano de propaganda del ISIS, en Telegram.
Esta adjudicación fue confirmada por un funcionario estadounidense, quien asegura htener información de inteligencia que comprueba la autoría de este ataque a manos del Estado Islámico.
Cabe señalar que el sábado 23 de marzo se cumplen cinco años de la caída del Califato tras la batalla de Baghuz.