Con pinceles, lienzos y una huelga de hambre, la artista visual Beatriz Padilla realiza una protesta de 21 días para denunciar los riesgos ecológicos del proyecto “Saguaro Energía”, impulsado por la empresa Mexico Pacific Limited.
Bajo el nombre Voces del Océano, Padilla busca visibilizar las amenazas que representa esta planta de licuefacción de gas natural para el ecosistema del Golfo de California.
Con la experiencia de 33 expediciones artísticas por áreas naturales amenazadas del mundo, propone esta vez realizar una obra inspirada en el canto de las ballenas, símbolo de vida marina en el “Acuario del Mundo”, como alguna vez llamó Jacques Cousteau al Golfo de California.
Su protesta artística va acompañada de una huelga de hambre, en un acto que busca no solo generar conciencia, sino exigir acción.
“Decidí emprender este ayuno porque el arte también puede ser resistencia. Porque cuando los ecosistemas marinos están en riesgo, no basta con observar”, expresó la artista.



El proyecto Saguaro contempla la construcción de una planta de gas en Puerto Libertad, de dimensiones colosales —equivalente a ocho veces el Estadio Azteca— y el trazado de un gasoducto de aproximadamente 800 kilómetros desde Texas hasta la costa mexicana en Chihuahua y Sonora.
Este ducto atravesaría o se acercaría a reservas naturales de alto valor ecológico, incluyendo el Alto Golfo de California y el Delta del Río Colorado, zonas habitadas también por pueblos originarios.
Aunque la empresa promotora asegura contar con estudios de impacto ambiental y sostiene que el proyecto será sustentable, investigadores del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) y el Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR) advierten que los estudios no han valorado plenamente el impacto acumulativo sobre un ecosistema tan delicado. Además, cuestionan la congruencia de invertir en combustibles fósiles en un contexto de emergencia climática global.
Desde 2005, las islas y áreas protegidas del Golfo de California son Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. Albergan el 85% de los mamíferos marinos del país. Para muchos, destruir este tesoro natural no es una opción.
Colectivos indígenas, pescadores y organizaciones ambientalistas han denunciado falta de consulta adecuada, como lo exige la ley. Temen no solo por el entorno natural, sino también por su forma de vida, por ello, distintas voces ya proponen revisar la ubicación del proyecto y evitar que atraviese zonas protegidas.
Para mayor información o apoyar esta protesta artística, puedes consultar la página oficial de la campaña, dando clic aquí: Voces del Océano.