Un grupo de normalistas irrumpió en Palacio Nacional durante la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, de este miércoles 6 de marzo.
Con ayuda de una camioneta de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) destrozaron una de las puertas del inmueble, para intentar reunirse con el mandatario sobre la desaparición de los 43 estudiantes, ocurrida en 2014.
Durante su protesta, el Ejército Nacional cerró el acceso del Palacio Nacional que se ubica sobre la calle de Moneda, por lo que los manifestantes arrojaron petardos y otros objetos contra para tratar de abrirla.
No obstante, al no lograrlo, optaron por derribar la puerta con ayuda de una camioneta de la CFE, que aparentemente tenían retenida como parte de su manifestación, mientras las autoridades intentaban disuadir al grupo de encapuchados lanzándoles gas pimienta y gas lacrimógeno.
Luego de lograr su objetivo, el grupo de normalistas respondió al ataque de las autoridades y aventaron petardos hacia el interior del inmueble, lo que provocó que la visibilidad fuera nula, por lo que minutos después comenzaron a retirarse, ya que poco a poco llegaron más uniformados para resguardar en sitio.
Tras lo sucedido, el presidente aseguró que las familias de los 43 normalistas desaparecidos serán atendidas por el subsecretario de Gobernación, y posteriormente, cuando él mismo tenga un plan para resolver el caso, también confesará en persona con ellos.
“Los va a atender el subsecretario de Gobernación. Yo no directamente, yo estoy analizando y conduciendo todo, porque lo que me importa es encontrar a los jóvenes y ya la actitud, no de los padres, pero de los asesores y de las organizaciones que supuestamente defienden derechos humanos, es una actitud, en el mejor de los casos, política, muy de confrontación en contra nuestra. Es provocación y nosotros no queremos, para nada, la confrontación”, afirmó el mandatario.